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Cuidando de los espacios naturales también en vacaciones

Cuidando de los espacios naturales también en vacaciones

Tus buenos hábitos no deben irse de vacaciones

 

Muchos de vosotros ya habréis vuelto a la rutina después de las vacaciones, mientras que otros las estaréis disfrutando en este momento. Los días libres llegan muchas veces acompañados de cansancio, pero tanto si las pasáis en la playa, en la montaña o en el pueblo, es importante no dejar nuestras rutinas positivas de lado, además de que en estos días no debemos dejar de seguir cuidando el medioambiente.

 

En verano y en vacaciones es más fácil descuidar los buenos hábitos relacionados con el cuidado de nuestro entorno. Disfrutar de las vacaciones es compatible con el cuidado de la naturaleza y la práctica de hábitos de vida saludables.

 

Comparte un momento diferente con tus peques a la vez que les enseñas a cuidar de lo que nos rodea

 

Para mí las vacaciones llegaron a principios de agosto, a pesar de que a finales de junio tuve unos días de desconexión, este año las necesitaba más que nunca; después de unos meses tan intensos y de tanto estrés en todos los sentidos, mis pilas estaban completamente descargadas.

Siempre elegimos la playa en verano, es nuestro plan favorito, y mucho más si vamos con niñas.  Es un lugar donde realmente podemos descansar, ellas disfrutan y se sienten libres sin pantallas ni ningún juguete ni dispositivo especial que les mantenga entretenidas, todo fluye en la orilla.




En esta ocasión
y aprovechando que Milenka es más mayor y copia todo lo que hace su hermana, decidí compartir un momento diferente con ellas.

Además de jugar con las olas, la arena y buscar conchas, intenté enseñarles a mantener limpia la playa con el objetivo de que después no sólo fuera la playa la que quisieran dejar limpia.

Para ello llevamos cada una un tarro de cristal y enseñamos a Milenka a meter en él todos los residuos que encontrábamos. A simple vista estaba muy cuidada, pero no teníamos que fijarnos demasiado para encontrar colillas, toallitas, y trozos de envoltorios de helados, pajitas y plásticos.




En menos de 10 minutos y sin caminar demasiado teníamos llenos todos los botes.




Les expliqué que teniendo en cuenta la cantidad de gente que había, trataran de imaginar que pasaría si cada persona dejara un plástico tirado en el lugar que habían ocupado sus toallas y sombrillas.


Mis hijas adoran el mar y la naturaleza, así que no fue complicado hacerles entender que, al igual que hacemos en casa, para poder disfrutar de los parques y cualquier espacio natural, todos tenemos que cuidar de ello, pues a nadie le gusta caminar por el campo o descalzos en la arena y hacerse daño en los pies con restos de latas o basura, es aún más grave cuando sabemos que toda esta basura termina en el fondo del mar.




Adriana no paraba de preguntar qué pasaría con todas las especies marinas si se veían rodeadas de plásticos.
Ella ya es más mayor para poder comprenderlo, y con un pequeño gesto como la idea de los botes de cristal, quedó completamente concienciada de la importancia de cuidar nuestro entorno, pues la naturaleza es lo mejor que tenemos y no debemos darla por garantizada.


El resultado de nuestra pequeña acción fue que en los días siguientes ellas solas cogían la basura que veían sin que yo tuviera que recordárselo, además de preocuparse mucho más por no dejar sus propios residuos.



 

Da pena pensar que si no somos conscientes, en un futuro no muy lejano nadie tendrá océano ni naturaleza que admirar.

 

Si no cuidamos lo que tenemos, no lo merecemos

 Desgraciadamente, todavía hay gente que disfruta haciendo el mal gratuito y nos encontramos esto cuando un día fuimos a ver amanecer desde la playa:




A las 7 de la mañana ya había alguien que había hecho la gran hazaña del día. Tal y como se puede ver en la foto, las latas no fueron dejadas por accidente, ahí estaban colocadas para que fueran arrastradas por las olas y acabaran en el fondo del mar …

 

 Afortunadamente y por el contrario, son muchas las personas que ya se han movilizado ante la acumulación de basura en lugares naturales. Así, en los últimos meses la campaña medioambiental #TrashtagChallenge ha inundado las redes.

Voluntarios comprometidos han participado en la limpieza de residuos de diversas playas. Una gran iniciativa a la que puedes sumarte con tus hijos o amigos sin dejar de disfrutar de las vacaciones.

¡Asi que ya sabes, en vacaciones no te olvides de mantener tus hábitos y, sobre todo, ¡aprovecha para mejorarlos!

 

Os invito a que hagáis algo parecido a lo que yo hice, con o sin los peques, vayáis o no a la playa, en el campo, en la ciudad…desgraciadamente en cualquier lugar que visitamos encontramos basura, y si vas con niños aprovecha para enseñarles a la vez que disfrutáis de un momento juntos, no olvidéis que un pequeño gesto hace la diferencia.



 



Ventajas de cuidar la playa y nuestro entorno

 
Además de dejar el lugar más limpio, que es la  principal razón por la que empezamos a recoger, hay otra serie de ventajas:

El acto de limpiar se normaliza

Al principio la gente nos miraba desde sus toallas y tumbonas cuando pasábamos por delante cogiendo los restos de basura que encontrábamos a nuestro paso. Parece ser que recoger la basura que no es nuestra está mal visto, pero tenemos que quitarnos esa idea de la cabeza. No es nuestro problema el que nos miren con extrañeza. Por suerte esto se contagia y una vez rota esa barrera, los demás también se pondrán a recoger.

 
Un espacio limpio tiende menos a ensuciarse

Si alguien llega a la playa y la encuentra llena de basura normalmente se va a preocupar menos por dejar todo limpio. Esto no ocurre sólo en la playa, cuando todo está recogido solemos poner más cuidado en no ensuciar. Como cuando acabamos de limpiar en nuestras casas, cualquier resto o cosa por el medio “nos molesta”.


Recoger “engancha”

Llega un momento en el que no puedes parar de recoger. Además, empiezas a sentir curiosidad por las cosas que encuentras, sobre cuáles son los artículos que hallas con más frecuencia, sobre cómo es posible que acabe en la playa tanta basura, sobre porqué en ciertas zonas suele haber más residuos que en otras… Empiezas a tener una relación distinta con la playa o espacio natural.


Haces ejercicio

Caminar por la playa y agacharte a coger lo que te encuentras haces que llegues a casa con la sensación de que has estado realizando ejercicio todo el día. Puedes incluso hacerlo corriendo, que  ya hasta tiene hasta nombre: plogging”.

 

 Heather Itzla es una ciudadana estadounidense que empezó recogiendo el plástico que encontraba en California mientras paseaba a sus dos perros. Hace fotos de lo que encuentra y las pone en su blog para concienciar sobre la contaminación del plástico, y así escribe en su blog:

 

 “No puedo imaginar salir a dar un paseo y no recoger plástico. Lo haré por el resto de mi vida porque cada trozo que recojo es un trozo que no va a acabar en el estómago de un albatros, una tortuga marina o una ballena. ¡Ojalá pudiera recoger más!”

 

Copiemos todos a Heather y convirtamos un acto rutinario en un momento de solidaridad con nuestro planeta.

Tú también puedes hacer fotos a lo que recoges y subirlas a redes sociales para animar a más personas. 

 

¿Quién no puede hacerlo mientras caminamos al trabajo, a hacer la compra o vamos al parque con nuestros hijos?


 

Enlaces externos:

https://vivirsinplastico.com/interview-with-heather-itzla-from-there-is-no-away/

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